Esencia ideológica del correísmo descrita por Mises
25 March, 2012 § 3 Comments
Por Aparicio Caicedo C. Follow @apariciocc
Leía este párrafo de Mises, en Human Action, y me parecía leer la descripción del Socialismo del Siglo XXI. Aplica casi perfectamente:
Los defensores del totalitarismo [...] manipulan el significado de las palabras. Ellos llaman verdadera y genuina libertad la condición de los individuos bajo un sistema donde estos no tienen otro derecho que no sea obedecer órdenes [“mandar obedeciendo” dice literalmente el programa del Buen Vivir]. [...] Ellos llaman democracia al método ruso [quien dijo ruso dice hoy cubano] de gobierno dictatorial. [...] Ellos denominan libertad de prensa a esa situación en la que solo el Gobierno es libre para publicar libros y diarios [dicho de otra manera: un mundo en el que la “mayoría de la prensa sería pública”]. Ellos definen la libertad como la oportunidad de hacer lo “correcto”, y desde luego ellos se arrogan la capacidad de determinar qué es lo bueno y qué no lo es [mediante un Consejo de Regulación de los Medios y otros demonios]. Desde su perspectiva la omnipotencia estatal significa libertad plena [véase cualquier sabatina]. En liberar el poder de control gubernamental de todas sus ataduras [con cada ley nueva que aprueba dándole más poder] se encuentra la verdadera esencia de su lucha por libertad.
Moraleja: nada ha cambiado en los pretextos que estos farsantes dan para manejar nuestras vidas.
Ecuador: el ‘reality’ bananero
2 March, 2012 § Leave a Comment
Por Aparicio Caicedo C. Follow @apariciocc
Original publicado en LibertadDigital.com.
El juicio de Rafael Correa contra El Universo ha sido una maratón del absurdo. Un circo romano posmoderno. Luego de que obtuvo el fallo definitivo en su favor, el César andino se tomó una semana para decidir si bajaba el pulgar, o lo subía. Estaba atrapado. La opinión del mundo entero se puso en su contra, y sabía que no podía seguir con un proceso que violaba las más mínimas pautas del sentido común. No hace falta ser un académico para percatarse de que una condena por injuria a tres años de cárcel y cuarenta millones de dólares, contra el autor de un artículo y los directivos del diario, está fuera de toda proporción conocida. Al final, el mashi (“compañero”, en quechua, como le gusta que le digan) decidió perdonar y pedir al juez que archive la sentencia.
Si tan solo hubieran guardado las formas, quizá se habría salido con la suya. Pero el despropósito fue demasiado burdo. Se pegó un tiro en el propio pie, e intentó salir caminando, para que lo aplauda la galería, aunque ya fuese tarde para recomponer su imagen exterior.
Así termina la primera temporada de un reality show que empezó el 30 de septiembre de 2010. Ese día, una protesta policial se convirtió en una crisis nacional gracias a la imprudencia de Correa. En una de sus recurrentes rabietas, al presidente no se le ocurrió nada mejor que meterse en medio de un cuartel de policía alzado en huelga. Al ver que los reclamantes seguían increpándolo, perdió los cabales en medio de gestos ridículos, cursis y desafiantes. La situación se descontroló, y Correa tuvo que alojarse en un hospital aledaño. Ahí se mantuvo, sitiado por los manifestantes. A pesar del “secuestro”, pudo decretar la censura de todos los medios privados, ordenándoles que se conecten a la señal del canal del Gobierno, y pudo también recibir la visita continua de sus colaboradores. Ocho muertos hubo en el país ese día, dos de ellos en la operación de rescate ejecutada para salvarlo.
Desde ese momento, las hordas propagandísticas del gobierno aprovecharon para empezar una caza de brujas mediática contra todo lo que se moviese. Intentaron vender la disparatada tesis de un intento de golpe de Estado. Culparon a la “extrema derecha”, a los orcos neoliberales, a los medios privados, a los partidos de la oposición, y hasta al chupacabras. Pero no fueron capaces de probar nada, hasta el día de hoy. Metieron en la cárcel a algunos policías insurrectos, calumniaron de “golpistas” a todo aquel que los criticó. Los enlaces televisivos de Correa se trasformaron desde entonces en una feria de elucubraciones, deshonras e insultos. Él decía que demandaba como ciudadano, no como presidente (sí, así de alucinante era la situación).
Un día el director de opinión de El Universo, Emilio Palacio, escribió un artículo ciertamente subido de tono, donde sugería que Rafael Correa había ordenador disparar a civiles para rescatarlo, cometiendo así un crimen de lesa humanidad. Aprovecharon el escrito y agarraron a su responsable como chivo expiatorio. Y ahí comenzó un juicio surrealista, lleno de irregularidades. El Gobierno no escatimó recursos en difamar día y noche a todo aquel que osó criticar su actitud. El proceso fue una parodia propia de Chaplin.
Y todo esto pasa mientras Ecuador se sumerge en el tribalismo económico más anacrónico. La carga tributaria ha subido sustancialmente. El gasto público llega a niveles históricos; de hecho, es de los más altos de América Latina en relación al PIB. La política arancelaria ha optado por el ostracismo, premiando la falta de competitividad de los empresarios locales. Se reparten puestos con buenos sueldos en una maraña creciente de agencias burocráticas. Se otorgan subsidios por todas partes. Ya ni el dinero del petróleo alcanza, y hay que pedir prestado. Casi no queda ámbito de la vida que no esté sujeto a regulación. La empresa privada se contrae, y solo se expande en aquellos sectores dependientes del leviatán estatal.
Como lo certifica la propia CEPAL, la inversión extranjera huye en estampida, a contracorriente de lo que sucede en Colombia, Uruguay, Brasil, Chile o Perú. La pobreza ha disminuido, sí, pero lo mismo ha pasado en el resto de la región. La diferencia es que Ecuador no aprovecha la racha y erosiona las bases de su prosperidad en el largo plazo, con las mismas recetas mesiánicas que lastraron el crecimiento del continente en el pasado. Esto se corroboró recientemente con el informe Panorama de Inversión Española en Latinoamérica 2012, el cual señaló el optimismo de los empresarios ibéricos con relación al futuro de América Latina, con la excepción de Ecuador, Bolivia y Venezuela, “mercados que suscitan más dudas en cuanto a su evolución económica”. Me pregunto qué tendrán en común estos tres.
Pero mientras la fiesta sigue y el dinero ajeno rueda, los votos se compran con subsidios. Además, muchos empresarios locales están muy cómodos con los contratos públicos millonarios y los aranceles proteccionistas adoptados. Y si el precio del petróleo lo permite, esto no tiene por qué acabar pronto.
El Universo fue uno más de muchos chivos expiatorios que han servido para avivar a las masas contra el “gran capital”, en términos del mashi. El pueblo quiere sangre (de la prensa, de los ricos, de la oposición, de quien sea), y mira el espectáculo con morbo guillotinesco. Correa sabía que tenía la opción de teatralizar con un perdón público. El mashi magnánimo, cómo no. Y así lo hizo. Y en esta estamos, ha
Sobre la ridícula persecusión a El Universo
29 January, 2012 § 1 Comment
Por Aparicio Caicedo C.
Estaba leyendo un artículo de Glenn Greewald, en la revista americana Salon, y de repente me saltó un párrafo lapidario en el que tacha a Obama hasta de asesino de niños. El artículo me recordó el absoluto y surrealista absurdo que están viviendo Emilio Palacio y los dueños de El Universo en Ecuador, donde un presidente está movilizando todo el poder estatal disponible para difamarlos, sentenciarlos a una millonaria indemnización, y encima enviarlos a la cárcel. Todo por un artículo que en Estados Unidos no llegaría ni a categoría de “polémico”.
Lean esta parte del texto de Greenwald en Salon:
El presidente Obama mantiene atroces opiniones es un montón de cuestiones críticas y ha hecho él mismo algunas cosas atroces con el poder que le ha sido conferido. Ha masacrado civiles–niños musulmanes por docenas–no solo una o dos veces, sino de manera contínua en numerosas naciones con aviones no tripulados, bombas de racimo y otras formas de ataque… Él ha institucionalizado los poderes del Presidente–en secreto y sin control–para señalar civiles americanos para ser asesinados pro la CIA, lejos de cualquier campo de batalla…
Nótese que Greenwald acusa, con nombres y apellidos, al presidente Obama de nada menos que matar niños y ordenar el asesinatos de civiles americanos fuera del campo de combate.
Ahora lean la parte “polémica” del artículo “No más mentiras”, de Emilio Palacio, y verán que la acusación supuesta es una nimiedad, comparada con la del escrito de Salon:
El Dictador debería recordar, por último, y esto es muy importante, que con el indulto, en el futuro, un nuevo presidente, quizás enemigo suyo, podría llevarlo ante una corte penal por haber ordenado fuego a discreción y sin previo aviso contra un hospital lleno de civiles y gente inocente.
Cualquier americano promedio se reiría ante la sola posibilidad de que Obama considere demandar a Greenwald o, peor aún, a los directores de Salon, pidiendo una indemnización millonaria y años de cárcel. Se reirían ante algún baboso que diga: sí, quizá las persecusión judicial haya ido muy lejos, pero era un límite necesario ante los “abusos” a la prensa, y la revista debería bajar la guardia y pedir perdón o rectificar.
Los dueños de El Universo, o Emilio Palacio, no tienen obligación ni moral ni jurídica de pedir perdón o rectificar nada. Absolutamente. Es el Presidente del Ecuador el que debe ofrecer disculpas públicas por haber montado este circo inquisitorial con la plata de los demás. Punto.
Estado de Propaganda
6 October, 2011 § Leave a Comment
Por Aparicio Caicedo, editor de Tartufocracia.com
Original publicado en el diario El Universo (Ecuador).
Ecuador, durante el último año, se ha convertido en un Estado de Propaganda. La política nacional se ha transformado en un reality show producido y dirigido por la Secom. Se han esforzado mucho, sin escatimar con el dinero público, y han tenido relativo éxito. Pero han fallado en el principal objetivo de su masiva campaña publicitaria.
El márquetin oficialista ha promovido distintos “productos” a lo largo de estos años. Algunos de ellos se han vendido bien. Han logrado vender como pan caliente, por ejemplo, las leyendas negras acerca de los medios como parte de una confabulación del “capital”. No me sorprende tanto, porque durante los días de la crisis bancaria sí que vimos un manejo inescrupuloso de algunos medios privados vinculados a la banca (que hoy, valga recordar, se encuentran bajo el absoluto control del Gobierno). Es normal que seamos presa del resentimiento ante ese recuerdo, y optemos por el facilismo argumentativo de generalizaciones absurdas, alimentadas por un ejército de cheerleaders a sueldo.
El equipo del Mashi cuenta con un abultado presupuesto que le permite contratar la mejor asesoría para perfeccionar sus técnicas. Solo unos cuantos ejemplos recientes: en agosto del presente año, el experto colombiano en nuevas tecnologías de la información, Germán Escorcia Saldarriaga, recibió 38 mil dólares por una consultoría en “institucionalidad ejecutiva”; otro recibió 42 mil, etcétera. El mismo mes se contrató a una empresa de comunicación, por un monto de 498 mil dólares, para promocionar una iniciativa concreta del Gobierno. Por otra parte, una asesora recibió 46 mil dólares por aconsejar mejores mañas de “propaganda gubernamental”. Y esto sin mencionar la compra constante de tecnología de punta y demás.
¿Quién más tiene una bolsa de gasto sin fondo, financiada con dinero ajeno?, ¿quién más puede darse el lujo de rellenar su arsenal propagandístico sin preocuparse por sus balances de pérdidas y ganancias?
Sin embargo, paradójicamente, lo único que no han podido vender es su producto estrella del año: la disparatada tesis del intento de golpe de Estado, el cacareado 30-S. Simplemente, un año después, su teoría no encaja. Y eso que lo intentan todo: logo, banda sonora, documentales a medida, conciertos, mentiras, pancartas, vigilias, marchas con antorchas, publicidad, vallas gigantes, enlaces sabatinos, redes sociales, periodistas, artistas y geeks a sueldo, etcétera. Solo falta que saquen el videojuego, o la película (subsidiada por el Ministerio de Cultura, claro).
Ecuador hoy vive un Estado de Propaganda, no de opinión, y menos de Derecho. Es la Casa del Gran Mashi. Todo un equipo de producción trabajando a tiempo completo. Su eslogan es uno solo: the show must go on. El dinero no es problema, el contribuyente paga la cuenta. Lo importante es mantener el grado de tensión siempre alto. Por la pantalla desfilan jueces hiperactivos, funcionarios complacientes, abogados figuretis, ministros dóciles, todos con guiones detalladamente preparados. El único que puede nominar a los expulsados del juego es el Gran Mashi, y lo hace con frecuencia, para conservar el elevado rating.
Le cedo la conclusión al siempre sabio Camus (El Hombre Rebelde): “El Estado se identifica… con el conjunto de mecanismos de conquista y de represión. La conquista dirigida hacia el interior del país se llama propaganda (el primer paso hacia el infierno…) o represión”.
El Tribunal Europeo de DDHH indemnizaría a El Universo
28 September, 2011 § Leave a Comment
Aparicio Caicedo, editor de Tartufocracia.com Follow @apariciocc
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos acaba de ratificar una sentencia en la que ordena que el Estado español indemnice a Arnaldo Otegi (político vasco del entorno de la banda terrorista ETA) con 23 mi euros por haber sido condenado por la justicia española a una pena desproporcionada, dentro de un juicio de injurias graves.
La justicia española condenó a Otegi a un año de prisión por delito de injurias graves contra el Rey (delito cuya mera existencia es cuestionada, con razón, por el TEDH). Nótese además que la sentencia nunca llegó a aplicarse, pero lo indemnizan por el solo daño que significa haber sido condenado de esa forma.
Mientras, la adelantada justicia ecuatoriana condena por un delito similar a los directivos del diario EL Universo (que lo único que ha derramado es tinta) no solo a tres años de prisión sino que también a 40 millones de dólares en indemnización, creando así una especie de “superdelito de injurias contra el cacique mesiánico de turno”.
Leyendo la sentencia del Tribunal Europeo, no me queda duda de que este daría una generosa indemnización a El Universo y a Emilio Palacio, solo por todo el daño inferido hasta el momento por una decisión judicial mucho más disparatada que la pena impuesta por los jueces españoles.
Esto fue lo que había dicho por Otegui, para que comparen con lo escrito por Emilio Palacio:
“¿Cómo es posible que se fotografíen hoy en día en Bilbao con el Rey español, cuando el Rey español es el jefe máximo del Ejército español, es decir, el responsable de los torturadores y que ampara la tortura y que impone su régimen monárquico a nuestro pueblo mediante la tortura y la violencia?”
Lo que me pareció más interesante de la sentencia del Tribunal Europeo de DDHH es esto (léanlo, está clarísimo y es plenamente aplicable al caso de El Universo):
50. …los límites de la crítica admisible son más amplios respecto a un hombre político, contemplado en este carácter, que los de un particular: a diferencia del segundo, el primero se expone inevitable y conscientemente a un control atento de sus hechos y gestos tanto por los periodistas como por el conjunto de los ciudadanos; debe, por lo tanto, mostrar una mayor tolerancia (Lingens, antes citado, § 42, Vacío Aizsardzības Klubs c. Letonia, n 57829/00, § 40, 27 de mayo de 2004, y Lopes Gomas DA Silva c. Portugal, n 37698/97, § 30, CEDDH 2000 ‑ X). Tiene ciertamente derecho a ver protegida su reputación, incluso fuera del marco de su vida privada, pero los imperativos de esta protección deben ponderarse con los intereses del libre debate de las cuestiones políticas, las excepciones a la libertad de expresión requieren una interpretación restrictiva (véase, en particular, Pakdemirli, antes citado, § 45, y Artun y Güvener c. Turquía, nº 75510/01, § 26, 26 y de junio de 2007).
54.Examinando las manifestaciones en sí mismas, el Tribunal admite que las expresiones utilizadas por el demandante pudieron ser consideradas como provocativas. Sin embargo, si bien es cierto que todo individuo que se compromete en un debate público de interés general, como el demandante en este caso, no debe superar algunos límites, en particular, el respeto de la reputación y los derechos de otros, le está permitido recurrir a una determinada dosis de exageración, o incluso de provocación, es decir, de ser un tanto inmoderado en sus observaciones (Mamère, precitada, § 25). El Tribunal observa que si algunos términos del discurso del demandante describen un cuadro muy negativo del Rey como institución y dan así al relato una connotación hostil, no incitan sin embargo a la violencia, y no se trata de un discurso de odio, lo que a los ojos del Tribunal es el elemento esencial que debe tenerse en cuenta (véase, a contrario, Sürek c. Turquía(n 1) [GC], n 26682/95, § 62, CEDDH 1999 ‑ IV). Por lo demás, tiene en cuenta que ni los órganos jurisdiccionales internos ni el Gobierno justificaron la condena del demandante hablando de la incitación a la violencia o discurso de odio.
60. Nada en las circunstancias del presente caso, donde las afirmaciones controvertidas se hicieron en el contexto de un debate sobre una cuestión que presentaba un interés público legítimo, podía justificar la imposición de una pena de prisión. Por su propia naturaleza, tal sanción produce inevitablemente un efecto disuasorio, a pesar del hecho de que se haya suspendido la ejecución de la pena del demandante. Si tal medida pudo aliviar la situación del demandante, no borra sin embargo su condena ni las repercusiones duraderas de toda inscripción en el registro de antecedentes penales (véase, mutatis mutandis, Artun y Güvener, antes citados, § 33, y Martchenko c. Ucrania, nº 4063/04, § 52, 19 de febrero de 2009).
Qué suerte que tiene el Mashi, y qué ‘buenos’ abogados.
Otegi, un ser humano despreciable perteneciente a un entorno de criminales llamado ETA, logra una indemnización por una sentencia ilegítima mucho menos absurda que la del juez Paredes.
Pero, en el Ecuador de Correa, un periodista y los dueños de El Universo, en cambio, reciben sentencia draconiana de un sistema de justicia macondesco, por el solo hecho de criticar en duros términos al presidente. Qué diferencia.
A ver qué dicen los jueces de la Corte Interamericana.
Análisis comparativo del Proyecto antimonopolio.
20 September, 2011 § 1 Comment
Por Aparicio Caicedo, editor de Tartufocracia.com
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Tenía curiosi
dad de comparar el proyecto de ley antimonopolio que auspician las filas correístas con leyes de otros países. Me llevé una gran sorpresa. Los law-makers del Buen vivir son muy innovadores. De hecho, a contracorriente de otras legislaciones, han decidido que ellos no necesitan órdenes judiciales para meter sus tecnocráticas naricitas en las empresas de otros, y que la carga de la prueba es demasiado pesada para sus burócratas.
Aparte, me impresionó ver que los legisladores oficialistas no han escatimado en tinta. Si comparamos el catálogo de prerrogativas de la cacareada Superintendencia de Control del Poder de Mercado con el de la Federal Trade Commission (EEUU), la Dirección General de Competencia (UE), o la Comisión Nacional de la Competencia (España), veremos que el ente criollo ganaría por goleada, haciendo honor al prefijo “Super”. Pero esto será harina de otro costal
Necesidad de orden judicial
Recuerdan que dijimos que los bienaventurados tecnócratas de la Super tienen capacidad para “exigir” a “cualquier persona la exhibición de cualquier información o todo tipo de documentos”, incluyendo “notas manuscritas”, “agendas personales”, “registros magnéticos”, etcétera. En cualquier momento, la Super queda facultada para realizar inspecciones “con o sin previa notificación”, así como para “utilizar datos de caracter personal” en la investigación (45). Y toda persona, natural o jurídica, está obligada a obedecer “sin necesidad de requerimiento judicial alguno” , y para todo esto la Super puede actuar “de oficio”(47).
En Europa, por ejemplo, no es así. El Reglamento del Consejo (CE) N° 1/2003 señala claramente en el artículo 20 que, cuando la ley local requiera permiso judicial, “el juez nacional verificará la autenticidad de la decisión de la Comisión y de que las medidas coercitivas no son arbitrarias ni desproporcionadas en relación con el objeto de inspección”. Por otra parte, señala que para la revisión de “otros locales, medios de trasporte…incluído el domicilio particular de los empresarios…”, no se podrá proceder sino con “previa obtención de un mandamiento judicial“. El juez podrá verificar que tales medidas no sean desproporcionadas en relación con la infracción presunta, etc.
Más aún, en el caso preciso de la legislación española (Ley 15/2007 de Defensa de la Competencia), que desarrolla el reglamento antedicho, encontramos que (art.40) la Comisión solo puede acceder a la propiedad de terceros para inspeccionar mediante “consentimiento expreso del afectado o, en su defecto, la correspondiente autorización judicial“. La autoridad competente puede dirigirse al juzgado contencioso administrativo (no cualquiera, como en el mashi proyecto) y el juez tendrá que resolver en 48 horas (no en 24, como en los pocos supuestos en que el mashiproyecto requiere de orden judicial).
Desde luego, solo pueden revisar documentos “relativos a la actividad empresarial”, y no “notas manuscritas” y“agendas personales”, como a los curiosos buenos vividores se les ocurrió.
Por otra parte, en Estados Unidos, por ejemplo, se requiere que la agencia específique “con certitud”, cuidadosa y detalladamente aquellos documentos y soportes que serán objeto de inspección; es decir, no puede ir por ahí el funcionario diciendo “quiero ver eso, eso, y eso”, al azar. No obstante, y a pesar de lo que se piensa, la FTC es constantemente demandada ante los tribunales americanos por graves abusos y violaciones del debido proceso constitucional. Imagino que los siempre pudorosos tecnócratas criollos serían incapaces de ello (#not).
La carga de la prueba.
Pero luego viene algo más interesante. Como también señalé, el mashiproyecto en su artículo 45 dice que la Super tendrá la carga de la prueba, pero siempre y cuando el denunciado no “omitiere”, “negare” o “dificultare” el acceso a la información, porque en tal caso “se invertirá la carga de la prueba”. Es decir, o cantas bonito o se presume tu culpa. No hay que pasar por un aula de Derecho para saber que eso es una burrada, hace falta haber visto solo una película de abogados.
Y de nuevo, solo con revisar el artículo 2 del citado Reglamento europeo: “En todos los procedimientos nacionales y comunitarios de aplicación de los artículos 81 y 82 del Tratado, la carga de la prueba de una infracción… recaerá sobre la parte o la autoridad que la alegue“. Y eso no cambia porque no cantes, o si cantas, da igual. Es una mera consecuencia del principio constitucional básico de presunción de inocencia. En Estados Unidos pasa lo mismo, y existe amplia jurisprudencia al respecto.
PD. Creo que el tema de la regulación antitrust está mal planteado de raíz, parte de un error intelectual de base: pensar que el libre comercio lleva inexorablemente a la creación de monopolios, y que es necesaria un ente de regulación que los controle por el bien del libre mercado mismo. Ese es un prejuicio histórico, una leyenda repetida en todos lados, a todos los niveles. Es lo contrario. En un sistema de mercado auténticamente libre la formación de monopolios y cárteles con capacidad de tergiversar las condiciones de competencia es prácticamente imposible, y nunca se ha dado. Todos los monopolios y cárteles “existosos” lo han sido gracias a privilegios estatales, en forma de aranceles, patentes industriales, concesiones, etc. Recomiendo, sobre esto, comenzar por leer la obra de Murray Rothbard, y seguir por la historia de EEUU a finales del siglo XIX y comienzos de XX, que es cuando se aprueban todas estas leyes antitrust (si les interesa, tengo mucha info sobre el tema).
Proyecto antimonopolio en Ecuador: totalitarismo tecnocrático
14 September, 2011 § 4 Comments
Por Aparicio Caicedo, editor de Tartufocracia.com
Follow @aparicioccVéase también: Análisis comparativo del Proyecto antimonopolio.
El Proyecto de Ley de Regulación y Control del Poder del Mercado, patrocinado por el Gobierno del Ecuador, está destinado a ser un clásico. Busca, según dicen, “la eficiencia de los mercados y el bienestar general”. Para ello prevé la creación de a la mamá de todas las instancias burocráticas, la Superintendencia de Control del Poder de Mercado (sí, así se llama).
Sus atribuciones constan en una lista de 29 ítems, nada menos, que incluyen de todo menos cambios de sexo: ejecución de estudios que estime pertinentes, solicitando información para ello de quien quiera, realizar preritajes, “controlar existencias”, “comprobar orígenes y costes de mercancías de materias primas”, “realizar inspecciones”, “colocar precintos…con el objeto de precautelar conservación de evidencia”, solicitar medidas cautelares al juez que (ojo) deberán ser “resueltas en el plazo de 24 horas”, etcétera.
¿Qué es un “operador de mercado con poder económico relevante”, es decir, quién es el malo de la película al que se busca perseguir?, se preguntarán. El artículo 7 dice, en pocas palabras: cualquier cosa, porque a los ya laxos criterios suman aquellos que se establezcan via reglamento.
El 8 da pocas luces sobre qué se considera abuso del poder de mercado: acciones u omisiones que les “permitan afectar, efectiva o potencialmente, la participación de otros competidores…a través de cualquier medio ajeno a su propia competitividad o eficiencia”. Se considera abuso “la implementación de prácticas… explotativas”, “la incitación” o “persuasión” “…a no aceptar o impedir una compra, venta, entrega de bienes…”, el “establecimiento injustificado de condiciones para compra, venta…“, “fijación de precios predatorios”, si subes, si bajas. Leer este catálogo interminable me recuerda la letra de “Señor Cobranza”, canción de Bersuit Vergarabat:
son de caos, paranoiquean,
te persiguen si sos puto,
te persiguen si sos pobre,
te persiguen si fumás, si tomas si vendés,
si fumás, o comprás un pobre toco
que lo hacés para comer
si tomás, vendés, comprás, fumás
y váyanse todos a la concha de su madre
Pero luego te das cuenta de que no termina ahí, porque viene la Sección 3, de los Acuerdos y las Prácticas restrictivas, y “vuelta” a lo mismo. Se prohíbe la “venta condicionada” y la “atajada” (¿qué es eso?), siempre y cuando sean “injustificadas”, se prohíbe negarse injustificadamente a vender o comprar, e injustificadamente también está mal discriminar precios, etcétera.
Luego viene la sección 4, De la concentración económica, y empieza de nuevo el carnaval.
En la sección 5 ya esto adquiere proporciones dantescas. Aquí se prohíbe la “imitación de prestaciones o iniciativas empresariales de un tercero”, o la “difusión de publicidad testimonial no sustentada en experiencias auténticas y recientes”. El premio se lo lleva esta prohibición: “imitación sistemática” de un tercero “cuando dicha estrategia se halle directamente encaminada a impedir…su afirmación en el mercado y exceda lo que…pueda reputarse como una respuesta natural de aquél” (me reafirmo en lo dicho en la última línea trascrita ut supra de la canción de la Bersuit). También prohíbe “denigrar” el negocio de tu prójimo, lógicamente, pobre prójimo. Léanlo, de verdad, no tiene desperdicio, o sí.
Como era de esperarse, el Mashi puede hacer las excepciones que considere convenientes, según artículo 26 y 27, cuando ello sea necesario para “desarrollo de un monopolio estatal legal en favor del interés público”; es decir, churichurínfunflais. Y, lógicamente, caben excepciones para el desarrollo de “sectores estratégicos”, como los estratégicos ensambladores de carros Hyunday y GM, quienes se forran, importan todas las partes y dan unos cuantos puestitos de trabajo; y los zapatos, desde luego, porque nuestros estratégicos pies lo merecen, y los fabricantes locales también, aunque tengamos que pagar más.
Y aquí va lo más curioso, artículo 46. Los bienaventurados tecnócratas de la Super tienen capacidad para “exigir” a “cualquier persona la exhibición de cualquier información o todo tipo de documentos”, incluyendo (ATENTI) “notas manuscritas”, “agendas personales”, “registros magnéticos”, etcétera. En cualquier momento, la Super queda facultada para realizar inspecciones “con o sin previa notificación”, así como para “utilizar datos de caracter personal” en la investigación (45). Y toda persona, natural o jurídica, está obligada a obedecer “sin necesidad de requerimiento judicial alguno” , y para todo esto la Super puede actuar “de oficio”(47).
Si quiere hacer allanamientos o sacar copias de correspondencia e información “confidencial, reservada y secreta”, sólo tiene que solicitar la orden a “cualquier juez, corte o tribunal”, aún cuando no sea este del domicilio del investigado, y la deberá recibir en máximo 24 horas (48).
En el artículo 45 dicen: la Super tendrá la carga de la prueba. Bueno, al menos se apiadaron un poco, pensé, solo faltaba, pero no duró mucho la alegría. Enseguida, añaden: siempre y cuando el denunciado no “omitiere”, “negare” o “dificultare” el acceso a la información, porque en tal caso “se invertirá la carga de la prueba”. ¿Se acuerdan de eso que dicen en las películas americanas?: tienes derecho a guardar silencio, blablabla. A los autores de este proyecto no les gustan esas películas. No cantas y te jodes, se presume tu culpabilidad.
Si todo esto no les parece totalitarismo disfrazado de tecnocracia, entonces son caso perdido, han perdido su tiempo, este post no iba con ustedes. Para los demás, me vuelvo a remitir a la Bersuit.
Follow @tartufocraciaHasta la tragicomedia siempre
18 August, 2011 § 2 Comments
Por Aparicio Caicedo, editor de Tartufocracia.com
No queda duda; en el vídeo, presentado por Emilio Palacio, mashi Correa no ordena pegar un tiro en el pecho a los manifestantes. Ha quedado aclarado. Hubo apresuramiento, y yo caí también. Lo mejor es aceptarlo.
Lo que sí demuestra es que ese guión tragicómico del 30S fue escrito improvisadamente por Correa. Y fue además muy bien aprovechado desde el inicio por su aparato de propaganda. Nadie se cree la “historia oficial”, básicamente porque es una mentira ostentosa, pero le han sacado mucho jugo melodramático, y pretexto para su caza de brujas judicial.
El guión fue cursi desde el inicio: “traidores a la patria”, “tiro en el pecho”, “mátenme”. Como dije entonces, es lo mejor que le puede haber ocurrido a Correa, es la oportunidad que sus cheerleaders estaban esperando, y no la dejaron pasar. Un año después se sigue pagando el precio de ese alarde bravuconería barata, ese despliegue de insensatez que le costó la vida a algunos.
Ese vídeo nos demuestra que la única política de Estado hoy en Ecuador es el melodrama perpetuo, un Polito Baquerizo reloaded, han convertido todo en un reality show de alto presupuesto.
Ese vídeo demuestra de quién es la culpa de todo lo que pasó ese día, demuestra el grado de viceralidad instintiva y complejos que hay detrás de todo ese champú ideológico.
Hasta la tragicomedia siempre, compañero.
Entre “desear” e “imponer”: respuesta a Ricardo Tello
9 April, 2011 § Leave a Comment
Por Aparicio Caicedo, editor de Tartufocracia.com
Hace pocos días, el columnista del El Universo, Ricardo Tello Carrión, en su artículo “Por qué SÍ, por que NO“, daba sus razones para votar “sí” a la tercera pregunta de la Consulta Popular planteada por el Gobierno del Ecuador, por la que se limitaría radicalmente la libertad económica de directivos, accionistas y dueños de empresas privadas de comunicación y financieras. Tello basa sus argumentos, según el mismo dice, en las tesis del libro Gestión de empresas periodísticas, editado por el SIP, y escrito por Carlos Jornet. El problema es que dicho autor no está de acuerdo con él.
Señaló en su columna de El Universo, citando repetidamente a Jornet:
Entendiendo la función social que tienen los medios, es “digerible” la intención de que no existan conflictos de interés en el interior de las empresas periodísticas, como es deseable también que no haya tales conflictos dentro de los medios públicos.
Al contrario de lo que argumentan quienes impulsan el NO a la pregunta 3, la periodística no es una empresa como cualquier otra. Tiene sus particularidades: a más de los objetivos comerciales, lícitos, “exhiben un carácter ideológico y de formación de opinión pública”. A nadie interesaría el carácter ideológico del propietario de una empresa de zapatos –perdón si el ejemplo es prosaico– pero el de una empresa periodística sí, por razones y conclusiones que no las voy a nombrar por evidentes.
Además, los trabajadores de los medios de comunicación establecen una especial relación con el poder: “conviven con él, se mimetizan y muchas veces se dejan atrapar por sus redes”, dice Jornet.
Las empresas periodísticas están expuestas al “riesgo cotidiano de errores con consecuencias para terceros”, lo que eleva el nivel de estrés de los empleados e implican un riesgo profesional específico.
Pero Jornet, director del diario argentino La Voz del Interior, y autor del libro citado, no está de acuerdo con las conclusiones a las que llega Tello. Se lo he preguntado. Esto es lo que respondió:
En mi trabajo aludo, sí, a que los medios de difusión tienen objetivos comerciales y un carácter ideológico o de opinión y señalo que el periodismo tiene un alto poder de formación de la opinión pública, de liderazgo social. Por ello, hablo de la doble responsabilidad que las empresas de comunicación deben practicar ante la sociedad, una suerte de responsabilidad social empresaria agravada.
Más adelante, señalo que la enorme influencia que los medios tienen sobre la sociedad, en especial a partir de la formación de grandes conglomerados multimedia, genera también reacciones negativas, crecientes exigencias de transparencia en su accionar y desarrollo de mecanismos de autocontrol o de control social que acoten ese impacto. Pero a renglón seguido subrayo que ello debe lograrse sin limitar las libertades de prensa y de expresión.
Y más adelante, en la página 72 del libro, hago notar que en la mayoría de los países existen restricciones para legislar normas de regulación de la prensa, tras lo cual apunto: Es que abrir la posibilidad de limitar la libertad de prensa suele ser el primer paso para instaurar regímenes autoritarios.
Es decir, tanto en el libro aludido como en otros escritos y en toda mi actividad profesional he defendido con igual énfasis la necesidad de un manejo responsable de los medios como la de preservar su independencia ante los poderes políticos, para no dar lugar a restricciones que, bajo el presunto propósito de defender a la sociedad, terminen avalando o permitiendo regímenes dictatoriales. Justamente acabo de regresar de Caracas, donde pude apreciar in situ el clima de confrontación social y de sofocación de libertades implantado por el gobierno de Hugo Chávez, que comenzó “regulando” la labor de la prensa para “garantizar” que la información fuera “verídica”.
Si el comentarista hubiera seguido la lectura del libro hasta la página 256, hubiera leído allí la reproducción del Acta de Chapultepec, adoptada por la Conferencia Hemisférica sobre Libertad de Expresión celebrada en México D.F. el 11 de marzo de 1994. Ésta dice: Sólo mediante la libre expresión y circulación de las ideas ( ) es posible mantener una sociedad libre.
Sin medios independientes agrega, sin garantías para su funcionamiento libre, sin autonomía en su toma de decisiones y sin seguridades para el ejercicio pleno de ella, no será posible la práctica de la libertad de expresión. Prensa libre es sinónimo de expresión libre.
Y destaca: Cuando con el pretexto de cualesquiera objetivos se cercena la libertad de prensa, desaparecen las demás libertades.
Creo que Tello escribe con sinceridad, y no obedece a ningún interés partidista, y hasta donde sé no recibe salario ni beneficio del Gobierno de Correa. Pero me llamó mucho la atención su artículo, y creí que era necesario aclarar, porque este es un error muy común que se comete en el debate. Una cosa es que se considere que, para asegurar parámetros éticos adecuados, las empresas de comunicación deban seguir voluntariamente ciertas estructuras de gobierno y capital corporativo que no comprometan su independencia–lo que defiende inteligentemente Jornet. Eso es un tema sobre el que hay mucho escrito, y es un asunto de debate en escuelas de comunicación y de administración, dada la especiales necesidades del ámbito mediático. Otra cosa muy distinta es saltarse un largo recorrido lógico, y pasar de un buen deseo, en términos éticos, a justificar una imposición pura y dura de nuestra opiniones por medios estatales, tomando por justos los juicios y prejuicios de la mayoría, aupada en campañas oficiales de revanchismo guillotinesco. Lo “deseable” deja de serlo el momento que se logra a costa de la libertad de los demás.
Más dinero tienes, más criminal eres: el utilitarismo socialista
15 March, 2011 § Leave a Comment
Aparicio Caicedo, editor de Tartufocracia.com
Al Gobierno del Ecuador se le ha ocurrido que si te enriqueces, o no afilias a tus empleados al IESS, o …., eres
un criminal hasta que no se “justifique” lo contrario.
Alguna vez, en algún lugar, el Derecho penal cumplía su función, la de servir de herramienta excepcionalísima de convivencia pacífica, especificando delitos verdaderamente graves que merecían máximo castigo: el asesinato, el robo, las agresiones sexuales, etc. Y era considerado una “herramienta excepcionalísima” porque el poder para castigar solo puede ser conferido al Estado en cuestiones de máxima importancia, para proteger bienes jurídicos básicos, primarios, como la vida, la propiedad, la salud, la honra personal, o la libertad de las personas.
Ya no es así, desde hace algún tiempo. Ahora la canción dice:
La legislación penal es una herramienta más, un mero mecanismo a disposición de cualquier Gobierno para llevar a cabo sus aspiraciones mesiánicas. ¿Que se nos ocurre que la drogadicción es un mal social que debe y puede ser erradicado?, pues hagamos un delito del consumo de drogas, y a la cárcel con todos los que consuman, sean o no delincuentes, sean o no asesinos. Más vale prevenir que lamentar. La mayoría me secunda, la mayoría lo aplaude, ¡adelante!.
Que queremos que todos estén afiliados a la Seguridad Social!, pues declaremos criminales a aquellos patronos que no afilian a sus empleados. La mayoría me secunda, la mayoría lo aplaude, ¡adelante!
¿Que queremos librarnos del demonio de la corrupción? Pues muy simple: estipulemos un delito que diga que si te haces rico se presume que eres un criminal, y que ese dinero es malhabido. ¿Que no te da la gana de decirme de dónde sacaste la plata?, al calabozo. Tu vida, tu libertad, tu privacidad y tu patrimonio son elementos disponibles a los vaivenes del clamor popular, punto. Ellos sí que saben, porque millones de cabezas piensan mejor que una, particularmente cuando el guillotinado es otro. Más aún, otros lo hacen, ¿por qué no nosotros? (con ese singular razonamiento, valga agregar, nos reservamos el derecho de justificar la pena de muerte, que en algunos estados de EEUU es permitida).
Además, ello ahorra tiempo. No vaya a ser que se nos escapa de las manos un malo por legalismos absurdos como la presunción de inocencia, el debido proceso y otras majaderías que sólo defienden quienes tienen algo que esconder. Total, si nos equivocamos, el bochorno de pasar por un proceso penal no es nada, una tontería en comparación con nuestra finalidad colectivista, que trasciende a cualquier ser humano.
Ah, ¿que los juegos de azar también intoxican el alma de los incautos ciudadanos?, pues…….
Nos hacemos una humilde y sincera pregunta: ¿qué queda esa izquierda libertaria que quemaba carnés militares cuando el Estado se arrogaba el poder de disponer de su cuerpo y vida en guerras absurdas?, ¿qué pasó con esa izquierda que tenía por lema “prohibido prohibir”, que se enfrentaba a las dictaduras y a cualquier afán de censura mediática, esa izquierda que aguantó deportaciones y encarcelamientos por defender principios de libertad?
Una humilde y sincera respuesta: creemos que de esa izquierda no queda nada, que se han vuelto tan utilitarios como esa derecha conservadora que antes tanto odiaban pero que ahora imitan, que valoran la libertad ajena sólo en la medida que es útil a sus quimeras ideológicas, en la medida que esa libertad satisface sus prejuicios y creencias.
Gracioso es que el derecho penal siempre tuvo como muro contencioso el activismo de izquierda, basta recordar la historia de los “Miranda rights” en EEUU. Ahora que les llegó el turno…
Si no son capaces de defender la libertad de otros, incluso para perseguir fines que ellos no valoran, entonces que no se quejen cuando otros restrinjan la suya porque persiguen fines que los gobernantes de turno tampoco valoran. Su vida, su libertad y su patrimonio (y ello incluye mucho más que simple dinero) serán meros instrumentos a disposición de las ansias moralizantes de otros. No te quejes.
