Más Ron Paul y menos Paul Krugman
1 October, 2011 § Leave a Comment
Por Aparicio Caicedo, editor de Tartufocracia.com Follow @apariciocc
Lean, y comparen. Saquen sus propias conclusiones.
Ron Paul, 2003: “Como todas las burbujas artificialmente creadas, el boom en los precios inmobiliarios caerá, los dueños de las casas experimentarán dificultad mientras su patrimonio es barrido. Más aún, los tenedores de títulos de deuda hipotecaria también tendrán una pérdida. Estas pérdidas serán mayores de las que hubiesen sufrido en circunstancias distintas“.
Krugman, 2002: “Para luchar contra la recesión la Fed necesita más que contestar drásticamente; necesita un incremento en el gasto de los hogares para compensar la moribunda inversión empresarial. Y para hacerlo Alan Greenspan necesita crear una burbuja inmobiliaria para reemplazar a la burbuja puntcom“.
¿Es Ron Paul un profeta o un genio superdotado? No, simplemente tiene una concepción realista de la economía, se ha formado en la tradición doctrinal austriaca. Los economistas “austriacos” vienen explicando y previniendo todo este desastre hace muchos años; comprenden que la culpa de las recesiones está en la interferencia de los Gobiernos, no en el libre desempeño del mercado. Pero pocos parecen escuchar.
Visto lo visto, ¿quién creen que tenía la razón al final?, ¿quién creen que tiene la razón ahora? No siempre se dejen deslumbrar por un Premio Nobel.
Schiff explica por qué ningún ‘estímulo’ servirá
18 September, 2011 § Leave a Comment
Por Miguel Castañeda C.
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Para quienes no lo conocen, Peter Schiff es presidente de la Euro Pacific Capital Inc., con estudios en la Universidad Berkeley de California, seguidor de la escuela austríaca de Economía.
Schiff es asesor económico de Ron Paul. Su opinión en el plano económico está ganando cada día más adeptos. Fue uno de los pocos que predijo la burbuja inmobiliaria y la debacle económica de 2007-2008. Cuando el resto de economistas y expertos hablaban de bonanza perpetua en 2006, él hablaba de recesión inminente.
En su última intervención ante el Comité de Empleo del Congreso de Estados Unidos, Peter Schiff explicó los problemas ocasionados por las continuas intervenciones del Gobierno en la economía. Comenta que los planes de estímulo del Gobierno nunca podrán hacer crecer la economía ni podrán crear puestos de trabajo, y que, al contrario, están impidiendo al mercado libre corregir los problemas de varios años de malas políticas monetarias y fiscales.
“No necesitamos más gasto y consumo, necesitamos lo opuesto, es decir ahorro, inversión y producción”.
Él explicó que los trabajos en el mercado libre provienen de dos cosas: de las ganancias y del capital. Se necesitan a los dos para crear trabajos.
“Si no hay trabajos suficientes, entonces qué estamos haciendo mal para que éstos trabajos no existan?”.
Para que un empresario contrate a alguien, necesita evaluar la posible ganancia de esa acción, es decir, necesita calcular si la persona que va a contratar le representará más valor que el costo de emplearlo. Este costo de emplearlo no solo incluye el salario pagado, también incluye los beneficios obligatorios a repartir , los impuestos a pagar y, el más importante, el riesgo legal que conllevan tantas reglas y regulaciones estatales que no hacen nada para proteger a los clientes sino que provocan gastos administrativos y legales excesivos, que provocan que pequeños y medianos empresarios estén más preocupados en buscar formas de hacer crecer sus negocios sin tener que contratar a nadie.
El otro factor que permite crear empleos es el capital. El empresario puede contratar personal porque posee capital, o sea las herramientas que los empleados no poseen, como fábricas, maquinaria, sistemas informáticos, marcas, etc. Y éste capital proviene del ahorro o, lo que es lo mismo, de la privación del consumo presente. El ahorro puede ser del empresario o de un tercero al cual el empresario puede prestar. Pero actualmente no hay dinero para prestar, puesto que todo se va al Gobierno o hacia algún programa que el gobierno haya garantizado. Las tasas de interés actuales de casi cero por ciento, perjudican al ahorro y promueven el consumo.
Schiff indica que la única forma de aumentar la demanda de mano de obra es reduciendo las regulaciones que han incrementado los costos de empleo, como por ejemplo la eliminación del salario mínimo. Critica el nuevo plan de Obama de creación de empleos mediante reducción de impuestos en la nómina de sueldos de las empresas que contraten a personas que hayan estado paradas por un largo período:
“los déficits que se crearán para financiar esa reducción de impuestos, socavarán aún más la economía y destruirán más puestos de trabajo que cualquier beneficio que podamos obtener de un ingreso extra gastado, puesto que el problema real es que el gobierno y su excesivo gasto está dañando a la economía.”
“La recesión es parte de la cura, la razón por la cual no podemos tener una recuperación real, es porque el gobierno no nos permite tener una real recesión, no permite al mercado hacer la necesaria reestructuración. Es imposible mantener una economía basada en el gasto de dinero prestado, y no basada en el ahorro, la inversión y la producción”.
“Henry Ford no habría podido nunca crear un producto de alta calidad, a bajo precio y pagar los salarios más altos del mundo a sus empleados, sino hubiera sido gracias al sistema de producción en serie que inventó, a las pocas regulaciones gubernamentales (salarios mínimos y sindicatos inexistentes) y al pequeño aparato estatal de la época (muy bajos impuestos). Si se quiere recrear la industria estadounidense, hay que recrear ese ambiente”.
En la misma sala se pudieron también escuchar otros argumentos menos objetivos y con tintes keynesianos como los de Heather Boushey quién afirma que Estados Unidos es un país con “bajos impuestos y bajo gasto público” en relación con otros países y que puede darse el lujo de continuar gastando al ritmo actual; y del congresista demócrata Elijah Cummings, quien recalcó que invertir en la educación pública de los jóvenes es vital y que el no educar propiamente a cada niño es una “amenaza a la seguridad nacional”.
Quién ofrece argumentos sólidos y soluciones lógicas? Júzguelo usted mismo.
“Soy austríaco en Economía”, sobre el informe del Deutsche Bank
17 September, 2011 § 2 Comments
Por Aparicio Caicedo, editor de Tartufocracia.com
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Disponible en pdf.
El analista principal del Deutsche Bank, Thomas Mayer, ha publicado un reporte con un sugerente título “Soy austríaco en Economía“. El contenido del documento es un masazo doctrinal sobre las auténticas causas de la crisis económica mundial. Esta se deben a la intervención del Estado en la economía, y no como reza la leyenda a las fuerzas oscuras del mercado.
La trascendencia de lo dicho por Mayer es muy bien descrita por Libremercado.com:
El mensaje no deja lugar a dudas. Thomas Mayer, quien es, dentro del sector privado, uno de los economistas más influyentes del mundo, le está diciendo al paradigma académico dominante:”Señores, no se empeñen, sus trabajos no nos ayudan a entender la realidad; es más, dado el impacto que sus ideas han llegado a tener sobre el diseño institucional de la política económica -muy especialmente en lo que a política monetaria respecta- sus teorías son también dañinas.”
El artículo es extremadamente revelador no sólo por su contenido sino, sobre todo, por quién lo escribe. Mayer no es un académico criticando la teoría de un académico competidor en defensa de la suya propia, sino que es un consumidor insatisfecho de la teoría dominante, y ésta es su hoja de reclamaciones.
Y es que son muchos los casos de economistas que, cansados de la incapacidad de la teoría macroeconómica moderna para dar respuesta a la realidad cambiante, han abandonado posiciones en departamentos de Economía en universidades de reconocido prestigio para dedicarse a la práctica profesional. Al final, la práctica profesional es la única salida que le queda a todos aquellos que discrepan del paradigma neoclásico dominante; un paradigma que, a modo de ”pensamiento único”, ha copado los principales departamentos de economía y publicaciones científicas del mundo.
El mensaje que ha lanzado es claro, en sus propias palabras: “esta crisis ha sido causada por demasiada confianza en la efectividad de la planificación económica y financiera”. Mayer recoge algo que los economistas de la tradición austríaca vienen reclamando por décadas y décadas: que las más severas depresiones del siglo XX se han originado por la intervención masiva del Estado por medio de la manipulación tecnocrática de los tipos de interés. Es en los bancos centrales donde hay que buscar culpables de burbujas financieras como la del 2007, no en las fuerzas del mercado. Esto es algo sobre lo que ya hemos escrito, en La Crisis financiera que el Estado causó (for dummies).
Obviamente, Mayer alude la tesis hayekiana de la “fatal arrogancia” cuando dice:
Hemos sufrido de “ilusión de control”. Necesitamos reconocer los límites de la planificación del futuro y la superioridad de orden liberal de mercado, donde los Estados, las empresas y los individuos puedan ser llamados a responder por las decisiones financieras que han tomado.
Mayer acusa que uno de los principales problemas de los economistas que es que no le hacen caso a las lecciones de la historia, porque están demasiado confiados en sus absurdos modelos matemáticos (con lo que alude a los economistas que siguen el paradigma neoclásico). Los economistas austríacos, en su amplia mayoría, se oponen al uso de estos modelos porque reflejan una imagen irreal del ser humano, como si fuese un robot con aspiraciones predecibles y estimables en números. La doctrina austríaca comienza por advertir que el mercado está compuesto por personas de carne y hueso, con un número ilimitado y cambiante de fines, cuyas decisiones pueden variar indefinidamente dependiendo de cada momento, lugar y de los medios disponibles; esto torna cualquier predicción basada en modelos matemáticos un ejercicio de pedantería intelectual, es tratar el universo humano con métodos propios de la química o la física. Por ello, Mayer dice:
La macroeconomía y la finanza moderna alientan la convicción de que nosotros podemos planificar exitosamente el futuro…
Finalmente, los economistas deberían ser más humildes. Por demasiado tiempo han intentado ser como los científicos naturales… Nos gusta desarrollar nuestras teorías con métodos de deducción—comenzar con algunos axiomas y explicar el mundo en términos matemáticos a partir ahí. Esto fue un poco presuntuoso, por decir lo menos. Debemos darnos cuenta de que somos en un grado muy significante una ciencia social. Los científicos políticos, como los historiadores, usan el método de la inducción. Observan y luego desarrollan descripciones tentativas del mundo en base a tales observaciones. Porque no prestamos suficiente atención a la historia económica y confiamos demasiado fuertemente en modelos formales de la economía repetimos un número de errores que causaron la Gran Depresión.
Lo de “métodos inductivos y deductivos” y sus diferencias, así como las consencuencias intelectuales de tales diferencias, es un tema difícil de digerir, sobre todo por el alto nivel de abstracción. Recomiendo leer este escrito introductorio a la Praxeología (base intelectual del método de análisis austriaco basado en la deducción lógica a partir de ciertos axiomas de la acción humana) de Hans Herman-Hoppe , y ver este vídeo donde te lo explican inmejorablemente (ya verán por qué digo “inmejorablemente”):
Lo único que quizá me decepcionó del escrito fue su análisis histórico de la Gran Depresión de los 30, pero sólo porque me parece que no tuvo en cuentan el trabajo historiográfico de autores como Robert Higgs, quien ha explicado sobradamente las razones por la que dicha crisis se prolongó tanto y solo fue superada después de la Segunda Guerra (y no gracias a la guerra, sino a pesar de ella), y Murray Rothbard, quien ha hablado largo y tendido sobre las causas reales de la Gran Depresión (la política monetaria de la Fed durante los años veinte). De hecho contacté con Mayer, y me dijo que no sabía de la existencia de estos trabajos, y me agradeció por las referencias. Esperemos que le sirvan.
No obstante, creo que es muy acertado cuando se refiere a las políticas monetarias de Alan Greenspan, desde finales de la década de los 80. Libremercado.com resume bien lo dicho por Mayer en este punto:
Fue Alan Greenspan al mando de la Reserva Federal americana quien lideró este nuevo enfoque, tras sustituir al restrictivo Paul Volcker en 1987. Este mismo año, en el que tuvo lugar un importante crashbursátil, Greenspan aplicó por primera vez su receta mágica para deshacerse de las recesiones:bajar los tipos de interés cuando las cosas se ponían feas. Más tarde, tanto en la crisis de 1990-91 de los bancos de ahorro y préstamos (savings and loans), como tras la caída de Long Term Capital Management (LTCM), como en la crisis de las puntocom de 2000-2001, Greenspan volvió a actuar de la misma manera. Todo este periodo, desde final de la crisis de la estanflación a la Gran Recesión, fue conocido como la Gran Moderación, por la ausencia de crisis severas.
Sin embargo, afirma Mayer que lo sucedido después de 2007 puso de manifiesto que la Gran Moderación fue una “gran ilusión”. En realidad este período engendró masivos desequilibrios que desembocaron en la Gran Recesión.
Para comprender lo dicho por Mayer sobre la política monetaria de Greenpan es muy ilustrativo el documental ‘Overdoze: The Next Financial Crisis‘, que recojió en esencia el mismo planteamiento y advirtió hace algún tiempo de la nueva recesión económica que estamos enfrentando.
Espero que alguien los escuche, y se den cuenta que mucho de lo que nos enseñan en universidad y centros de estudios, mucho de lo que dicen los políticos y sus asesores, mucho de lo que vemos en los medios, no es más que la consecuencia de un error intelectual de base, fundamental. Como ya he señalado antes: “los apóstoles del colectivismo estatistas parten de premisas fundamentales equivocadas, a partir de las cuales se derivan conclusiones falaces, de las cuales a su vez nacen una serie de medidas gubernamentales destinadas a imponer por la fuerza sus errores. La principal fuente de error es una imagen tergiversada de la historia, en la que pasan inadvertidas las verdaderas causas de los procesos sociales que más nos afectan“.
Como conclusión, me remito a Mayer nuevamente:
debemos deshacernos de las teorías de ‘la Tierra es plana’ que prometen que los resultados económicos y financieros pueden ser planificados con un alto grado de certidumbre y necesitamos a otras teorías que aceptan los límites de nuestro conocimiento sobre el futuro. Un resurgir de la Economía Austríaca podría ser una buena manera de empezar para dicho programa de investigación.