El Intelectual y el Empresario
8 May, 2012 § 6 Comments
Por Aparicio Caicedo C. Follow @apariciocc

Galeano: ejemplar de especie “tipicum intelectualus latinoamericanum”. Se lo reconoce por poner pose de bohemio parisimo mientras le hace odas a la Pacha Mama y reniega de cualquier cosa extranjera. Le cabrea el capitalismo, pero es best-seller del Corte Inglés. No muerde si su ego está alimentado.
Original publicado en El Universo.
Desde los días del imperio español, en América Latina se ha satanizado el lucro privado. Esa es una tara heredada del conservadurismo ibérico, fermentada por un nacionalismo cursi y gorilesco, con dosis crecientes de marxismo. En el terreno intelectual, esta tendencia es clarísima: no hemos tenido un solo Locke, un Bastiat o un Mises. Por el contrario, la mayoría de nuestros más notorios pensadores han sido eso que Popper llamó “enemigos de la sociedad abierta”, guardaespaldas intelectuales del caudillismo.
Hemos construido, en consecuencia, un muro artificial entre emprendedores del mundo de la cultura y aquellos del mundo de los negocios. Y ese ha sido un error que muy caro nos ha costado. Los empresarios latinoamericanos han olvidado la importancia de las ideas, y en consecuencia han despreciado, con pocas excepciones, a la cultura. La reacción es en parte una respuesta natural a la hostilidad habitual de intelectuales hacia “lo comercial”, pero también es consecuencia de una profunda banalidad torpemente confundida con pragmatismo por parte de los empresarios. Por el contrario, si hay algo que ha hecho bien la izquierda es cultivar las ciencias sociales, contando para ello con las arcas públicas. Y muchos de nuestros humanistas más brillantes se han refugiado en centros de estudio donde se fermentan toda clase de tópicos antiliberales (qué mejor ejemplo que la leyenda negra de la “larga noche neoliberal”).
Gran parte de esa intelectualidad latinoamericana, que enfrentó en décadas pasadas los peores abusos de las dictaduras militares, se ha reciclado hoy en legitimadores –directos o indirectos– del poder estatal. Ahí donde prevalece el caudillismo ocupan altos cargos, como funcionarios o asesores, reciben generosas ayudas y subsidios para sus proyectos. Pero ya no lo hacen para servir principios, sino al mesías de turno. Para ello han pasado años refinando sus premisas y tienen muy bien articulados sus argumentos contra el emprendedor privado. Más aún, no encuentran ningún tipo de contrapeso convincente en el debate. La defensa de la sociedad abierta casi no cuenta en nuestro medio con académicos equipados para contrarrestar los embustes teóricos del socialismo.
Hay que comenzar por superar esa falsa división entre el mundo de los negocios y el de la cultura. Pertenecemos todos a una sola categoría general: la del emprendedor, la del ser humano que decide perseguir sus fines de manera legítima, procurándose los medios necesarios en la medida de sus posibilidades. No existen clases sociales sino solo clases de personas, decía José Ortega y Gasset. La diferencia está entre aquellos que deciden tomar las riendas de su vida, exigiéndose más que los demás, y aquellos para los que “vivir es en cada instante lo que ya son, sin esfuerzo de perfección sobre sí mismos”.
La defensa de la libertad, además, no puede quedarse en la mera devoción retórica y emocional. Porque así quedamos desarmados ante los malabares argumentativos de toda una legión de cheerleaders intelectuales que conocen bien su guión. Por el contrario, necesitamos nichos de pensamiento, para profundizar en cuestiones éticas, filosóficas, económicas y jurídicas que resultan muy complejas, que requieren tiempo y dedicación. Sin ideas claras no tenemos rumbo, y somos incapaces de generar ilusión. Sin ideas solo queda una sensación ilusoria de pragmatismo.
#CasoSatya: no hay discriminación por orientación sexual
7 May, 2012 § 8 Comments
Por Aparicio Caicedo C. Follow @apariciocc
El famoso #casoSatya ha mantenido bastante ocupada a la tuitósfera últimamente. Y me ha tocado bailar con la más fea de la fiesta. Porque existe un consenso entre progres, casi progres, liberales y libertarios (manada a la que pertenezco) en que se trata de una terrible discriminación por la orientación sexual de las madres, una sociedad injusta y curuchupa que todavía señala con el dedo la homosexualidad, atavismos de raíz católica, bla, bla, bla. Y yo digo que no, y por ello me han llovido calificativos como “prejuicioso”, “discriminador”, “ignorante”, “conservador”, etc.
Bueno, el problema es que no puedo sacrificar mi compromiso con la lógica para quedar bien con la galería. Y la lógica me dice que este tema no es, ni por asomo, una cuestión de discriminación por orientación sexual. La orientación sexual de la pareja no juega ningún papel en el hecho de que se les niegue la inscripción de maternidad simultánea. Al registro civil le da igual, a efectos de inscribir a la nena, la orientación de los padres. Lo único que no puede hacer es alterar sin más los conceptos previstos en la ley y registrar más de una mamá por niño. Porque nuestra ley, arcaica o no, se asienta en el hecho que hoy parece controvertido de que los hijos tienen una sola mamá, de que no los paren dos ni tres al mismo tiempo. Uno puede estar o no de acuerdo con este concepto, a uno le puede parecer caduco, pero en todo caso no tiene nada que ver con la orientación sexual de los padres.
De hecho, podemos poner el ejemplo de un gay y una lesbiana que tienen relaciones sexuales, conciben, y van a inscribir a su hijo. El registro civil inscribiría sin ningún problema a ese chico. El padre y la madre le pueden decir: señor registrador, pero ambos somos abiertamente homosexuales, queremos advertir. Y el registrador les dirá: ese es su problema, a mí no me importa lo que les guste a ustedes, yo lo que registro es a un hombre que encaja en el concepto de padre (figura masculina y unipersonal en nuestra ley) y a una mujer que encaja en concepto de madre (figura femenina y unipersonal). Recapitulamos: la orientación sexual de los padres es indiferente para el Registro Civil, porque registraría a padres homosexuales, con tal de que sean una mujer y un hombre.
Por otro lado, imaginemos el matrimonio de mujeres heterosexuales que quieren registrar al bebe de una de ellas como hijo de dos mamás. Es decir, dos mujeres que por la razón que sea (amistad, conveniencia, etc, como sucede en matrimonios heterosexuales) se casan, aunque no se amen ni se atraigan sexualmente, porque la ley lo permite y deciden que ellas deben ser consideradas madres simultáneas, porque dentro de sus conceptos familiares ellas consideran que merecen tal calificativo y el reconocimiento del Estado. En ese caso, el registrador les diría: sí, las dos son heterosexuales, pero es que no puedo registrar dos madres porque la ley no me lo permite, me dice que hay una madre por niño, no dos ni tres. ¿Habría discriminación a los heterosexuales en este caso? No.
Mírenlo como quieran, pero en ese caso preciso no hay discriminación por orientación sexual. Porque el elemento determinante en la decisión del funcionario no es la orientación sexual de la pareja. Eso es irrelevante para él o ella. Lo determinante es que nuestra ley solo da la posibilidad de registrar una sola madre, sea esta lesbiana, punkera, pelucona, heterosexual, asexual, o lo que sea. El funcionario no está otorgando trato diferenciado por las preferencias sexuales de los padres, porque si fuera el caso de dos señoras heterosexuales que quieren hacer lo mismo tampoco podrían.
Conclusión: los conceptos y categorías familiares que contempla la ley ecuatoriana pueden ser todo lo caduco que quieran, y cabría un debate más maduro, lógico y menos rabioso al respecto, en vez de tergiversar los argumentos para despertar emociones justicieras. Pero el caso Satya no es un caso de discriminación por orientación sexual, miren por donde lo miren, porque la orientación de las señoras no tiene ninguna relevancia en la decisión del Registro.
Esencia ideológica del correísmo descrita por Mises
25 March, 2012 § 3 Comments
Por Aparicio Caicedo C. Follow @apariciocc
Leía este párrafo de Mises, en Human Action, y me parecía leer la descripción del Socialismo del Siglo XXI. Aplica casi perfectamente:
Los defensores del totalitarismo [...] manipulan el significado de las palabras. Ellos llaman verdadera y genuina libertad la condición de los individuos bajo un sistema donde estos no tienen otro derecho que no sea obedecer órdenes [“mandar obedeciendo” dice literalmente el programa del Buen Vivir]. [...] Ellos llaman democracia al método ruso [quien dijo ruso dice hoy cubano] de gobierno dictatorial. [...] Ellos denominan libertad de prensa a esa situación en la que solo el Gobierno es libre para publicar libros y diarios [dicho de otra manera: un mundo en el que la “mayoría de la prensa sería pública”]. Ellos definen la libertad como la oportunidad de hacer lo “correcto”, y desde luego ellos se arrogan la capacidad de determinar qué es lo bueno y qué no lo es [mediante un Consejo de Regulación de los Medios y otros demonios]. Desde su perspectiva la omnipotencia estatal significa libertad plena [véase cualquier sabatina]. En liberar el poder de control gubernamental de todas sus ataduras [con cada ley nueva que aprueba dándole más poder] se encuentra la verdadera esencia de su lucha por libertad.
Moraleja: nada ha cambiado en los pretextos que estos farsantes dan para manejar nuestras vidas.
Ecuador: el ‘reality’ bananero
2 March, 2012 § Leave a Comment
Por Aparicio Caicedo C. Follow @apariciocc
Original publicado en LibertadDigital.com.
El juicio de Rafael Correa contra El Universo ha sido una maratón del absurdo. Un circo romano posmoderno. Luego de que obtuvo el fallo definitivo en su favor, el César andino se tomó una semana para decidir si bajaba el pulgar, o lo subía. Estaba atrapado. La opinión del mundo entero se puso en su contra, y sabía que no podía seguir con un proceso que violaba las más mínimas pautas del sentido común. No hace falta ser un académico para percatarse de que una condena por injuria a tres años de cárcel y cuarenta millones de dólares, contra el autor de un artículo y los directivos del diario, está fuera de toda proporción conocida. Al final, el mashi (“compañero”, en quechua, como le gusta que le digan) decidió perdonar y pedir al juez que archive la sentencia.
Si tan solo hubieran guardado las formas, quizá se habría salido con la suya. Pero el despropósito fue demasiado burdo. Se pegó un tiro en el propio pie, e intentó salir caminando, para que lo aplauda la galería, aunque ya fuese tarde para recomponer su imagen exterior.
Así termina la primera temporada de un reality show que empezó el 30 de septiembre de 2010. Ese día, una protesta policial se convirtió en una crisis nacional gracias a la imprudencia de Correa. En una de sus recurrentes rabietas, al presidente no se le ocurrió nada mejor que meterse en medio de un cuartel de policía alzado en huelga. Al ver que los reclamantes seguían increpándolo, perdió los cabales en medio de gestos ridículos, cursis y desafiantes. La situación se descontroló, y Correa tuvo que alojarse en un hospital aledaño. Ahí se mantuvo, sitiado por los manifestantes. A pesar del “secuestro”, pudo decretar la censura de todos los medios privados, ordenándoles que se conecten a la señal del canal del Gobierno, y pudo también recibir la visita continua de sus colaboradores. Ocho muertos hubo en el país ese día, dos de ellos en la operación de rescate ejecutada para salvarlo.
Desde ese momento, las hordas propagandísticas del gobierno aprovecharon para empezar una caza de brujas mediática contra todo lo que se moviese. Intentaron vender la disparatada tesis de un intento de golpe de Estado. Culparon a la “extrema derecha”, a los orcos neoliberales, a los medios privados, a los partidos de la oposición, y hasta al chupacabras. Pero no fueron capaces de probar nada, hasta el día de hoy. Metieron en la cárcel a algunos policías insurrectos, calumniaron de “golpistas” a todo aquel que los criticó. Los enlaces televisivos de Correa se trasformaron desde entonces en una feria de elucubraciones, deshonras e insultos. Él decía que demandaba como ciudadano, no como presidente (sí, así de alucinante era la situación).
Un día el director de opinión de El Universo, Emilio Palacio, escribió un artículo ciertamente subido de tono, donde sugería que Rafael Correa había ordenador disparar a civiles para rescatarlo, cometiendo así un crimen de lesa humanidad. Aprovecharon el escrito y agarraron a su responsable como chivo expiatorio. Y ahí comenzó un juicio surrealista, lleno de irregularidades. El Gobierno no escatimó recursos en difamar día y noche a todo aquel que osó criticar su actitud. El proceso fue una parodia propia de Chaplin.
Y todo esto pasa mientras Ecuador se sumerge en el tribalismo económico más anacrónico. La carga tributaria ha subido sustancialmente. El gasto público llega a niveles históricos; de hecho, es de los más altos de América Latina en relación al PIB. La política arancelaria ha optado por el ostracismo, premiando la falta de competitividad de los empresarios locales. Se reparten puestos con buenos sueldos en una maraña creciente de agencias burocráticas. Se otorgan subsidios por todas partes. Ya ni el dinero del petróleo alcanza, y hay que pedir prestado. Casi no queda ámbito de la vida que no esté sujeto a regulación. La empresa privada se contrae, y solo se expande en aquellos sectores dependientes del leviatán estatal.
Como lo certifica la propia CEPAL, la inversión extranjera huye en estampida, a contracorriente de lo que sucede en Colombia, Uruguay, Brasil, Chile o Perú. La pobreza ha disminuido, sí, pero lo mismo ha pasado en el resto de la región. La diferencia es que Ecuador no aprovecha la racha y erosiona las bases de su prosperidad en el largo plazo, con las mismas recetas mesiánicas que lastraron el crecimiento del continente en el pasado. Esto se corroboró recientemente con el informe Panorama de Inversión Española en Latinoamérica 2012, el cual señaló el optimismo de los empresarios ibéricos con relación al futuro de América Latina, con la excepción de Ecuador, Bolivia y Venezuela, “mercados que suscitan más dudas en cuanto a su evolución económica”. Me pregunto qué tendrán en común estos tres.
Pero mientras la fiesta sigue y el dinero ajeno rueda, los votos se compran con subsidios. Además, muchos empresarios locales están muy cómodos con los contratos públicos millonarios y los aranceles proteccionistas adoptados. Y si el precio del petróleo lo permite, esto no tiene por qué acabar pronto.
El Universo fue uno más de muchos chivos expiatorios que han servido para avivar a las masas contra el “gran capital”, en términos del mashi. El pueblo quiere sangre (de la prensa, de los ricos, de la oposición, de quien sea), y mira el espectáculo con morbo guillotinesco. Correa sabía que tenía la opción de teatralizar con un perdón público. El mashi magnánimo, cómo no. Y así lo hizo. Y en esta estamos, ha
Más Bastiat, y menos Alfaro
7 February, 2012 § Leave a Comment
Por Miguel Castañeda C. Follow @MigueEdu
Las elecciones presidenciales y legislativas francesas llegarán a su punto culminante el 22 de abril de este año con una primera vuelta, y el 6 de mayo con una segunda. Trece candidatos representando a 13 partidos, nuevos y viejos, se encuentran inscritos. El actual mandatario francés, Nicolas Sarkozy y su partido UMP (Unión por un Movimiento Popular) , compiten por la reelección. Su principal opositor, François Hollande del Partido Socialista, aparece como uno de los más opcionados al Eliseo, según ciertos sondeos. Otros candidatos nombrados en los sondeos por orden de preferencia son: Marine Le Pen (Frente Nacional), François Bayrou (Movimiento Demócrata), Jean-Luc Mélénchon (Frente de Izquierda) y Eva Joly (Europa Ecología). Quizás por esta razón, muchos medios y prensa dan mayor cobertura a las propuestas y acciones de estos candidatos.
Todos comparten en sus programas temas de actualidad como los déficits públicos, el euro, el desempleo, la “desindustrialización” del país, la regulación del mundo de las finanzas, la energía nuclear, entre otros. Medidas como la ”reindustrialización” y el proteccionismo económico de Le Pen, las políticas redistributivas y el aumento de funcionarios públicos en la educación de Hollande, el aumento de impuestos y la congelación de los salarios (no despido) de funcionarios del sector público de Bayrou y Sarkozy, el aumento del salario mínimo y la inflexibilización del mercado laboral de Mélénchon, el aumento de la inversión “verde”, el “buen vivir” y la eliminación de la energía nuclear de Joly.
Entre las propuestas vemos algunas similitudes que pasan desapercibidas, entre candidatos tan ideológicamente opuestos, tales como el control e imposiciones a los mercados financieros de Sarkozy y Hollande, o el consumir 100% “francés” de Le Pen y Bayrou.
Sin embargo, este 2012 será histórico gracias a un candidato, y muy particular debo decir, que ha entrado en la contienda. Uno cuyo programa critica y se opone directamente a todos los candidatos, quienes, según su opinión, poseen una visión estatista y colectivista que busca eliminar la autoridad y libertad del individuo. Este economista francés que es un desconocido para la mayoría de los franceses, es reconocido mundialmente por sus aportes a la ciencia económica, y la filosofía. Este candidato liberal sin partido, representa no sólo a los individuos franceses, sino a los individuos del mundo.
Es autor de varios escritos y libros, entre ellos El Estado, o Sofismas económicos, un libro que desenmascara, refuta y destruye todos los errores de razonamiento económico que pululan en las mentes de los tecnócratas y dirigentes del mundo y que sirven de base para sus programas.
Su lema de campaña, “Legalicen la Libertad”.
Su programa para las presidenciales será publicado este 22 de febrero del 2012, pero desde ya se ha podido conocer ciertos rasgos de este, a través de unacarta publicada en el sitio web de su campaña, y que al parecer atacan directamente a la fuente de los males que aquejan a Francia:
- Son los ciudadanos quienes deben limitar la acción del Estado y no al revés.
- Son los ciudadanos quienes deben controlar a la clase política y no al revés.
- Son las asociaciones libres, no las organizaciones obligatorias, monopolísticas y centralizadas del Estado, las que deben permitir a los hombres de ayudarse entre sí, para dar y trabajar juntos.
- Son los individuos libres quienes deben decidir cómo buscar su felicidad.
- Son los individuos libres quienes deben decidir con quién trabajar e intercambiar.
- Son los individuos libres quienes deben decidir con quién compartir y asociarse.
- Son los individuos libres quienes deben decidir cuándo consumir y cuándo ahorrar.
- Son los individuos libres quienes deben decidir dónde invertir y dónde emprender.
- Son los individuos libres quienes deben decidir dónde curarse y dónde educar a sus hijos.
- Para dar, intercambiar, crear, descansar, trabajar o construir, no necesitamos de una burocracia amorfa, de una clase político-sindical invasora y de falsos sabios culpabilizándonos, imponiéndose todos a través de la fuerza del Estado.
Ellos nos necesitan para vivir, pero nosotros no necesitamos de ellos para vivir.
- No tenemos que andar mendigando el derecho de conservar el fruto de nuestro trabajo, de nuestros intercambios y de nuestro ahorro.
- Nuestro derecho a la libertad y la propiedad son inalienables.
- Hemos cedido demasiado, hemos aceptado demasiado desde hace varias décadas. No dejaremos que los habladores estatistas saqueen nuestro porvenir y el de nuestros hijos, destruyan nuestras libertades y destruyan nuestra civilización.
- Amigos liberales, vivos o muertos, no nos dejemos vencer. Es tiempo de hacer sonar la alarma contra el estatismo delirante que está llevando a nuestro país a la tumba.
- Es tiempo de resistir.
- Mi candidatura de ultra-tumba es el primer testigo de este movimiento.
- A partir de ahora no cederemos más, avanzaremos. No nos someteremos, lucharemos.
- Los años a venir serán aquellos de la reconquista, y esta comienza hoy.
Siempre suyo,
Frédéric Bastiat – 2012
A estas alturas muchos entendidos en la materia deben preguntarse el motivo de la broma. Frédéric Bastiat, para aquellos que no lo conocen, lleva más de cien años muerto. Sin embargo, de manera casi espontánea y seria, varios ciudadanos franceses de corte liberal, han organizado esta campaña que tiene como objetivo invocar la visión liberal de este conocido economista para crear consciencia y verdadera crítica hacia los programas que los candidatos presidenciales les quieren imponer. Para alcanzar la reducción del tamaño y alcance del Estado y sus gastos, semillas de la crisis económica actual, los ciudadanos detrás de esta iniciativa reclaman más libertades y responsabilidades individuales, en contraposición a la propuesta general de los candidatos a la presidencia por más asistencia, intervencionismo y paternalismo estatal. Si bien los liberales en Francia existen aún, no se encuentran realmente representados en un partido político, a pesar de la existencia de un Partido Demócrata Liberal que no necesariamente cumple a raja tabla estas ideas.
Liberales franceses en la historia los hay por montones, y sus brillantes mentes siguen influenciando a millones hoy en día. Sus obras y escritos son como una especie de herencia con la cual los individuos franceses y del mundo podrán contar siempre para protegerse del malintencionado discurso político y de sus tecnócratas. Siento una sana envidia, porque mientras los franceses hoy en día pueden darse el lujo de invocar a verdaderos liberales de su historia, los ecuatorianos invocamos a dictadorzuelos cubiertos bajo el manto de una falsa revolución liberal que nunca ha existido. Recordemos que Eloy Alfaro (y su revolución de 1895) aparte de inspirarse, como bien lo describió Alfonso Reece, en el Jacobinismo francés de finales del siglo 18 (una especie de estatismo intervencionista totalitario), era miembro de la franco-masonería, la cual junto con los radicales socialistas de la época, compartían una doctrina conocida bajo el nombre de Solidarismo (ver: Léon Burgeois, y Célestin Bouglé).
Por lo tanto es evidente que La Revolución Ciudadana en Ecuador, con su conocido discurso “social y solidario”, no dude en hacer de Eloy Alfaro el símbolo de su bandera. Pero sería un error omitir que, en total oposición al liberalismo, todas las obras y medidas del gobierno de Eloy Alfaro, buenas o malas, fueron imposiciones centralmente planificadas y coordinadas a través del monopolio de coerción del Estado. Y como decía Faviola Rivera Castro, ”El liberalismo contemporáneo se inscribe dentro de la tradición angloestadunidense, desde John Locke hasta John Rawls. dentro de esta tradición, la laicidad nunca ha sido considerada un valor político importante. rara vez se le menciona, y cuando se hace, es para negar que un Estado liberal pueda ser laico. La razón principal de esta postura es que un Estado liberal protege el pluralismo religioso y la tolerancia, mientras que un Estado laico no es neutral en cuestiones religiosas”.
Lo que me recuerda las evaluaciones obligatorias a las que debían someterse los alumnos de colegios católicos en tiempos de Alfaro, evaluaciones dirigidas por profesores laicos del Estado.
Puedo imaginar la cara de indignación del General Eloy Alfaro (el falso liberal) al escuchar la frase que Frédéric Bastiat (un verdadero liberal) dijo una vez: “Me es imposible concebir una Fraternidad legalmente forzada, sin que la Libertad sea legalmente destruida, y la Justicia legalmente pisoteada”.
¡Frédéric Bastiat 2012!
Sobre la ridícula persecusión a El Universo
29 January, 2012 § 1 Comment
Por Aparicio Caicedo C.
Estaba leyendo un artículo de Glenn Greewald, en la revista americana Salon, y de repente me saltó un párrafo lapidario en el que tacha a Obama hasta de asesino de niños. El artículo me recordó el absoluto y surrealista absurdo que están viviendo Emilio Palacio y los dueños de El Universo en Ecuador, donde un presidente está movilizando todo el poder estatal disponible para difamarlos, sentenciarlos a una millonaria indemnización, y encima enviarlos a la cárcel. Todo por un artículo que en Estados Unidos no llegaría ni a categoría de “polémico”.
Lean esta parte del texto de Greenwald en Salon:
El presidente Obama mantiene atroces opiniones es un montón de cuestiones críticas y ha hecho él mismo algunas cosas atroces con el poder que le ha sido conferido. Ha masacrado civiles–niños musulmanes por docenas–no solo una o dos veces, sino de manera contínua en numerosas naciones con aviones no tripulados, bombas de racimo y otras formas de ataque… Él ha institucionalizado los poderes del Presidente–en secreto y sin control–para señalar civiles americanos para ser asesinados pro la CIA, lejos de cualquier campo de batalla…
Nótese que Greenwald acusa, con nombres y apellidos, al presidente Obama de nada menos que matar niños y ordenar el asesinatos de civiles americanos fuera del campo de combate.
Ahora lean la parte “polémica” del artículo “No más mentiras”, de Emilio Palacio, y verán que la acusación supuesta es una nimiedad, comparada con la del escrito de Salon:
El Dictador debería recordar, por último, y esto es muy importante, que con el indulto, en el futuro, un nuevo presidente, quizás enemigo suyo, podría llevarlo ante una corte penal por haber ordenado fuego a discreción y sin previo aviso contra un hospital lleno de civiles y gente inocente.
Cualquier americano promedio se reiría ante la sola posibilidad de que Obama considere demandar a Greenwald o, peor aún, a los directores de Salon, pidiendo una indemnización millonaria y años de cárcel. Se reirían ante algún baboso que diga: sí, quizá las persecusión judicial haya ido muy lejos, pero era un límite necesario ante los “abusos” a la prensa, y la revista debería bajar la guardia y pedir perdón o rectificar.
Los dueños de El Universo, o Emilio Palacio, no tienen obligación ni moral ni jurídica de pedir perdón o rectificar nada. Absolutamente. Es el Presidente del Ecuador el que debe ofrecer disculpas públicas por haber montado este circo inquisitorial con la plata de los demás. Punto.
Estado de Propaganda
6 October, 2011 § Leave a Comment
Por Aparicio Caicedo, editor de Tartufocracia.com
Original publicado en el diario El Universo (Ecuador).
Ecuador, durante el último año, se ha convertido en un Estado de Propaganda. La política nacional se ha transformado en un reality show producido y dirigido por la Secom. Se han esforzado mucho, sin escatimar con el dinero público, y han tenido relativo éxito. Pero han fallado en el principal objetivo de su masiva campaña publicitaria.
El márquetin oficialista ha promovido distintos “productos” a lo largo de estos años. Algunos de ellos se han vendido bien. Han logrado vender como pan caliente, por ejemplo, las leyendas negras acerca de los medios como parte de una confabulación del “capital”. No me sorprende tanto, porque durante los días de la crisis bancaria sí que vimos un manejo inescrupuloso de algunos medios privados vinculados a la banca (que hoy, valga recordar, se encuentran bajo el absoluto control del Gobierno). Es normal que seamos presa del resentimiento ante ese recuerdo, y optemos por el facilismo argumentativo de generalizaciones absurdas, alimentadas por un ejército de cheerleaders a sueldo.
El equipo del Mashi cuenta con un abultado presupuesto que le permite contratar la mejor asesoría para perfeccionar sus técnicas. Solo unos cuantos ejemplos recientes: en agosto del presente año, el experto colombiano en nuevas tecnologías de la información, Germán Escorcia Saldarriaga, recibió 38 mil dólares por una consultoría en “institucionalidad ejecutiva”; otro recibió 42 mil, etcétera. El mismo mes se contrató a una empresa de comunicación, por un monto de 498 mil dólares, para promocionar una iniciativa concreta del Gobierno. Por otra parte, una asesora recibió 46 mil dólares por aconsejar mejores mañas de “propaganda gubernamental”. Y esto sin mencionar la compra constante de tecnología de punta y demás.
¿Quién más tiene una bolsa de gasto sin fondo, financiada con dinero ajeno?, ¿quién más puede darse el lujo de rellenar su arsenal propagandístico sin preocuparse por sus balances de pérdidas y ganancias?
Sin embargo, paradójicamente, lo único que no han podido vender es su producto estrella del año: la disparatada tesis del intento de golpe de Estado, el cacareado 30-S. Simplemente, un año después, su teoría no encaja. Y eso que lo intentan todo: logo, banda sonora, documentales a medida, conciertos, mentiras, pancartas, vigilias, marchas con antorchas, publicidad, vallas gigantes, enlaces sabatinos, redes sociales, periodistas, artistas y geeks a sueldo, etcétera. Solo falta que saquen el videojuego, o la película (subsidiada por el Ministerio de Cultura, claro).
Ecuador hoy vive un Estado de Propaganda, no de opinión, y menos de Derecho. Es la Casa del Gran Mashi. Todo un equipo de producción trabajando a tiempo completo. Su eslogan es uno solo: the show must go on. El dinero no es problema, el contribuyente paga la cuenta. Lo importante es mantener el grado de tensión siempre alto. Por la pantalla desfilan jueces hiperactivos, funcionarios complacientes, abogados figuretis, ministros dóciles, todos con guiones detalladamente preparados. El único que puede nominar a los expulsados del juego es el Gran Mashi, y lo hace con frecuencia, para conservar el elevado rating.
Le cedo la conclusión al siempre sabio Camus (El Hombre Rebelde): “El Estado se identifica… con el conjunto de mecanismos de conquista y de represión. La conquista dirigida hacia el interior del país se llama propaganda (el primer paso hacia el infierno…) o represión”.
Propaganda estatal del 30S, lo mismo de siempre.
30 September, 2011 § 1 Comment
La propaganda milenarista, mesiánica, redentora, o como la quieran llamar, sigue siendo el arma de márquetin preferida de los Estados para manipular la opinión. La campaña del 30S lo demuestra. Lo único que cambia son los detalles estilísticos, pero el principio permanece igual: evocación cursiloide de nuestros instintos tribales.
Nótese que en las tres primeras imágenes hay personajes con la mano alzada hacia el horizonte, hacia el futuro posible, hacia el edén prometido. Truquito repetido, pero efectivo. Somos así.
Comparen y saquen sus conclusiones.
Los soviéticos:
Franco, una vez ganada la Guerra Civil Española:
Este no necesita presentación:
Y, desde luego, no podía faltar la propaganda estadounidense durante la Primera Guerra Mundial. De hecho, fue el Gobierno de Woodrow Wilson el que perfeccionó los métodos de propaganda estatal que hoy conocemos, para convencer a su pueblo de ir a morir en la Gran Guerra (ojo, siempre en aras de una supuesta democracia en peligro). Al mando de esta penosa tarea estuvo el entonces ídolo intelectual del movimiento progresista americano, Walter Lippman (ay, los santos progres, tan inocentes ellos, tan humanos).
El Tribunal Europeo de DDHH indemnizaría a El Universo
28 September, 2011 § Leave a Comment
Aparicio Caicedo, editor de Tartufocracia.com Follow @apariciocc
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos acaba de ratificar una sentencia en la que ordena que el Estado español indemnice a Arnaldo Otegi (político vasco del entorno de la banda terrorista ETA) con 23 mi euros por haber sido condenado por la justicia española a una pena desproporcionada, dentro de un juicio de injurias graves.
La justicia española condenó a Otegi a un año de prisión por delito de injurias graves contra el Rey (delito cuya mera existencia es cuestionada, con razón, por el TEDH). Nótese además que la sentencia nunca llegó a aplicarse, pero lo indemnizan por el solo daño que significa haber sido condenado de esa forma.
Mientras, la adelantada justicia ecuatoriana condena por un delito similar a los directivos del diario EL Universo (que lo único que ha derramado es tinta) no solo a tres años de prisión sino que también a 40 millones de dólares en indemnización, creando así una especie de “superdelito de injurias contra el cacique mesiánico de turno”.
Leyendo la sentencia del Tribunal Europeo, no me queda duda de que este daría una generosa indemnización a El Universo y a Emilio Palacio, solo por todo el daño inferido hasta el momento por una decisión judicial mucho más disparatada que la pena impuesta por los jueces españoles.
Esto fue lo que había dicho por Otegui, para que comparen con lo escrito por Emilio Palacio:
“¿Cómo es posible que se fotografíen hoy en día en Bilbao con el Rey español, cuando el Rey español es el jefe máximo del Ejército español, es decir, el responsable de los torturadores y que ampara la tortura y que impone su régimen monárquico a nuestro pueblo mediante la tortura y la violencia?”
Lo que me pareció más interesante de la sentencia del Tribunal Europeo de DDHH es esto (léanlo, está clarísimo y es plenamente aplicable al caso de El Universo):
50. …los límites de la crítica admisible son más amplios respecto a un hombre político, contemplado en este carácter, que los de un particular: a diferencia del segundo, el primero se expone inevitable y conscientemente a un control atento de sus hechos y gestos tanto por los periodistas como por el conjunto de los ciudadanos; debe, por lo tanto, mostrar una mayor tolerancia (Lingens, antes citado, § 42, Vacío Aizsardzības Klubs c. Letonia, n 57829/00, § 40, 27 de mayo de 2004, y Lopes Gomas DA Silva c. Portugal, n 37698/97, § 30, CEDDH 2000 ‑ X). Tiene ciertamente derecho a ver protegida su reputación, incluso fuera del marco de su vida privada, pero los imperativos de esta protección deben ponderarse con los intereses del libre debate de las cuestiones políticas, las excepciones a la libertad de expresión requieren una interpretación restrictiva (véase, en particular, Pakdemirli, antes citado, § 45, y Artun y Güvener c. Turquía, nº 75510/01, § 26, 26 y de junio de 2007).
54.Examinando las manifestaciones en sí mismas, el Tribunal admite que las expresiones utilizadas por el demandante pudieron ser consideradas como provocativas. Sin embargo, si bien es cierto que todo individuo que se compromete en un debate público de interés general, como el demandante en este caso, no debe superar algunos límites, en particular, el respeto de la reputación y los derechos de otros, le está permitido recurrir a una determinada dosis de exageración, o incluso de provocación, es decir, de ser un tanto inmoderado en sus observaciones (Mamère, precitada, § 25). El Tribunal observa que si algunos términos del discurso del demandante describen un cuadro muy negativo del Rey como institución y dan así al relato una connotación hostil, no incitan sin embargo a la violencia, y no se trata de un discurso de odio, lo que a los ojos del Tribunal es el elemento esencial que debe tenerse en cuenta (véase, a contrario, Sürek c. Turquía(n 1) [GC], n 26682/95, § 62, CEDDH 1999 ‑ IV). Por lo demás, tiene en cuenta que ni los órganos jurisdiccionales internos ni el Gobierno justificaron la condena del demandante hablando de la incitación a la violencia o discurso de odio.
60. Nada en las circunstancias del presente caso, donde las afirmaciones controvertidas se hicieron en el contexto de un debate sobre una cuestión que presentaba un interés público legítimo, podía justificar la imposición de una pena de prisión. Por su propia naturaleza, tal sanción produce inevitablemente un efecto disuasorio, a pesar del hecho de que se haya suspendido la ejecución de la pena del demandante. Si tal medida pudo aliviar la situación del demandante, no borra sin embargo su condena ni las repercusiones duraderas de toda inscripción en el registro de antecedentes penales (véase, mutatis mutandis, Artun y Güvener, antes citados, § 33, y Martchenko c. Ucrania, nº 4063/04, § 52, 19 de febrero de 2009).
Qué suerte que tiene el Mashi, y qué ‘buenos’ abogados.
Otegi, un ser humano despreciable perteneciente a un entorno de criminales llamado ETA, logra una indemnización por una sentencia ilegítima mucho menos absurda que la del juez Paredes.
Pero, en el Ecuador de Correa, un periodista y los dueños de El Universo, en cambio, reciben sentencia draconiana de un sistema de justicia macondesco, por el solo hecho de criticar en duros términos al presidente. Qué diferencia.
A ver qué dicen los jueces de la Corte Interamericana.
Análisis comparativo del Proyecto antimonopolio.
20 September, 2011 § 1 Comment
Por Aparicio Caicedo, editor de Tartufocracia.com
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Tenía curiosi
dad de comparar el proyecto de ley antimonopolio que auspician las filas correístas con leyes de otros países. Me llevé una gran sorpresa. Los law-makers del Buen vivir son muy innovadores. De hecho, a contracorriente de otras legislaciones, han decidido que ellos no necesitan órdenes judiciales para meter sus tecnocráticas naricitas en las empresas de otros, y que la carga de la prueba es demasiado pesada para sus burócratas.
Aparte, me impresionó ver que los legisladores oficialistas no han escatimado en tinta. Si comparamos el catálogo de prerrogativas de la cacareada Superintendencia de Control del Poder de Mercado con el de la Federal Trade Commission (EEUU), la Dirección General de Competencia (UE), o la Comisión Nacional de la Competencia (España), veremos que el ente criollo ganaría por goleada, haciendo honor al prefijo “Super”. Pero esto será harina de otro costal
Necesidad de orden judicial
Recuerdan que dijimos que los bienaventurados tecnócratas de la Super tienen capacidad para “exigir” a “cualquier persona la exhibición de cualquier información o todo tipo de documentos”, incluyendo “notas manuscritas”, “agendas personales”, “registros magnéticos”, etcétera. En cualquier momento, la Super queda facultada para realizar inspecciones “con o sin previa notificación”, así como para “utilizar datos de caracter personal” en la investigación (45). Y toda persona, natural o jurídica, está obligada a obedecer “sin necesidad de requerimiento judicial alguno” , y para todo esto la Super puede actuar “de oficio”(47).
En Europa, por ejemplo, no es así. El Reglamento del Consejo (CE) N° 1/2003 señala claramente en el artículo 20 que, cuando la ley local requiera permiso judicial, “el juez nacional verificará la autenticidad de la decisión de la Comisión y de que las medidas coercitivas no son arbitrarias ni desproporcionadas en relación con el objeto de inspección”. Por otra parte, señala que para la revisión de “otros locales, medios de trasporte…incluído el domicilio particular de los empresarios…”, no se podrá proceder sino con “previa obtención de un mandamiento judicial“. El juez podrá verificar que tales medidas no sean desproporcionadas en relación con la infracción presunta, etc.
Más aún, en el caso preciso de la legislación española (Ley 15/2007 de Defensa de la Competencia), que desarrolla el reglamento antedicho, encontramos que (art.40) la Comisión solo puede acceder a la propiedad de terceros para inspeccionar mediante “consentimiento expreso del afectado o, en su defecto, la correspondiente autorización judicial“. La autoridad competente puede dirigirse al juzgado contencioso administrativo (no cualquiera, como en el mashi proyecto) y el juez tendrá que resolver en 48 horas (no en 24, como en los pocos supuestos en que el mashiproyecto requiere de orden judicial).
Desde luego, solo pueden revisar documentos “relativos a la actividad empresarial”, y no “notas manuscritas” y“agendas personales”, como a los curiosos buenos vividores se les ocurrió.
Por otra parte, en Estados Unidos, por ejemplo, se requiere que la agencia específique “con certitud”, cuidadosa y detalladamente aquellos documentos y soportes que serán objeto de inspección; es decir, no puede ir por ahí el funcionario diciendo “quiero ver eso, eso, y eso”, al azar. No obstante, y a pesar de lo que se piensa, la FTC es constantemente demandada ante los tribunales americanos por graves abusos y violaciones del debido proceso constitucional. Imagino que los siempre pudorosos tecnócratas criollos serían incapaces de ello (#not).
La carga de la prueba.
Pero luego viene algo más interesante. Como también señalé, el mashiproyecto en su artículo 45 dice que la Super tendrá la carga de la prueba, pero siempre y cuando el denunciado no “omitiere”, “negare” o “dificultare” el acceso a la información, porque en tal caso “se invertirá la carga de la prueba”. Es decir, o cantas bonito o se presume tu culpa. No hay que pasar por un aula de Derecho para saber que eso es una burrada, hace falta haber visto solo una película de abogados.
Y de nuevo, solo con revisar el artículo 2 del citado Reglamento europeo: “En todos los procedimientos nacionales y comunitarios de aplicación de los artículos 81 y 82 del Tratado, la carga de la prueba de una infracción… recaerá sobre la parte o la autoridad que la alegue“. Y eso no cambia porque no cantes, o si cantas, da igual. Es una mera consecuencia del principio constitucional básico de presunción de inocencia. En Estados Unidos pasa lo mismo, y existe amplia jurisprudencia al respecto.
PD. Creo que el tema de la regulación antitrust está mal planteado de raíz, parte de un error intelectual de base: pensar que el libre comercio lleva inexorablemente a la creación de monopolios, y que es necesaria un ente de regulación que los controle por el bien del libre mercado mismo. Ese es un prejuicio histórico, una leyenda repetida en todos lados, a todos los niveles. Es lo contrario. En un sistema de mercado auténticamente libre la formación de monopolios y cárteles con capacidad de tergiversar las condiciones de competencia es prácticamente imposible, y nunca se ha dado. Todos los monopolios y cárteles “existosos” lo han sido gracias a privilegios estatales, en forma de aranceles, patentes industriales, concesiones, etc. Recomiendo, sobre esto, comenzar por leer la obra de Murray Rothbard, y seguir por la historia de EEUU a finales del siglo XIX y comienzos de XX, que es cuando se aprueban todas estas leyes antitrust (si les interesa, tengo mucha info sobre el tema).






